domingo, abril 22, 2001

Historia de la Minería Chilena (siglo XVI al XIX)

Huellas del Pasado
Historia de la Minería Chilena (siglo XVI al XIX)

Desde la Conquista española hasta nuestros días, no ha pasado un instante en que la actividad minera no haya destacado en Chile como actor fundamental de la vida y desarrollo nacional. En diferentes épocas, cateadores, mineros y empresarios, han permitido situar a Chile en el primer lugar como productor de oro, plata o cobre. Se suma a estos nobles metales, la producción en gran escala de hierro, salitre, carbón, hidrocarburos y otros recursos metálicos y no metálicos que hacen de Chile una nación esencialmente minera. Lo invitamos a leer este documento, donde se presenta un recuento histórico de la Minería en Chile que seguirá durante las próximas semanas en areaminera.com.


El Comienzo

Desde el viejo continente llegaron un grupo de expedicionarios, ávidos e ilusionados con la obtención de fáciles y abundantes fortunas. “El afán de riquezas” impulsó a la expedición española a este rincón del mundo, siendo uno de los motivos para la conquista y colonización de Chile en el siglo XVI. La explotación de lavaderos de oro, se convirtió rápidamente en la actividad más importante de éste período, ya que gracias a ella se sustentó la Conquista.

Se calcula que entre 1542 y 1560 se sacaron alrededor de 2.000 kilos de oro como promedio anual. Rendimiento que no se debió tanto a la abundancia del oro mismo como a la gran cantidad de indígenas que fueron empleados en los lavaderos del mineral.

Durante esta época, las principales ciudades que fundaron los españoles, tanto en el norte como en el sur del país -La Serena, Concepción, Valdivia, Imperial y Villarrica-, se erigieron cerca de terrenos auríferos. Sin embargo, el auge de oro fue tan abrupto como efímero, y ya hacia fines de siglo, la actividad aurífera entró en decadencia a raíz del agotamiento de los lavaderos y la disminución de la mano de obra indígena.

Las reformas comerciales introducidas por la Corona española en el siglo XVI, tuvieron profundas consecuencias económicas en el siglo XVII. El intenso comercio con las colonias tuvo como objetivo favorecer a la industria española, principalmente a través de la obtención de materias primas, siendo las más importantes los metales preciosos. Tal política selló el destino minero de las colonias como Chile que, por condiciones naturales, contaban con ventajas para adaptarse a ella. De esta forma, la minería adquirió un gran impulso, mientras que la agricultura pasó a un lugar secundario y la artesanía prácticamente se extinguió.

En el siglo XVIII, la producción de oro se creció diez veces, la de plata aumentó más de 400 veces y la de cobre 20 veces. A fines del siglo, el cobre y el trigo, representaba uno de los principales ejes comerciales de exportación a Lima. La producción de cobre durante la Colonia se calcula entre 1.500 y 2.000 toneladas por año, utilizadas para fines decorativos, fabricación de utensilios, monedas y artillería, entre otros.

Por causa de un mercado inestable, alto precio de los fletes, una cadena de intermediarios que encarecían su precio, el país lograba exportar sólo unas 500 toneladas anuales de cobre. Tal situación cambió en el siglo XIX, al incorporarse el cobre al uso tecnológico derivado de la Revolución Industrial europea.

Dos importantes instituciones ligadas a la minería se formaron durante el siglo XVIII: la Real Casa de Moneda y el Real Tribunal de Minería. La primera, creada en 1750, obedeció al propósito de reponer anualmente el circulante que se fugaba por la intensificación de las importaciones, sin que este mal pudiese ser remediado. En cambio, el Tribunal de Minería, administraba e impartía justicia en esta área, hacía cumplir la legislación minera, desempeñaba algunas funciones administrativas y, en general, se preocupaba del fomento de esta actividad. En términos generales, fue creado por la Corona para salvaguardar y fomentar las actividades mineras con la obtención de metales preciosos, constituyendo el soporte para mantener su economía.

En los años de la Emancipación (1810-1818), la minería fue una de las pocas actividades económicas que se mantuvo más o menos al margen de los acontecimientos bélicos, dada la lejanía de los yacimientos de los escenarios donde se desarrolló la lucha armada, y la política de las autoridades de evitar o atenuar el reclutamiento masivo de la población minera, que proporcionaba recursos indispensables en momentos críticos.

Asegurada la Independencia, la minería se vio animada por un mayor contacto comercial y humano con el exterior. Muchos extranjeros se radicaron en los centros mineros del norte, lo que facilitó los vínculos con empresas foráneas, se introdujeron mejoras tecnológicas y, posteriormente, la incorporación de nuevos capitales.

La apertura al exterior descansó, casi enteramente, en el mejor aprovechamiento de los recursos naturales. Las actividades económicas que tuvieron mayor desarrollo fueron la minería y la agricultura. El trigo se convirtió en el artículo de exportación más importante, gracias a la ampliación del mercado tradicional del Perú y la aparición de otros, como California y Australia.

En la minería, lo más relevante fue el aumento de la producción de plata, el auge del cobre y el surgimiento de la producción de carbón. El período que va desde 1830 a 1880, es conocido como el ciclo de la plata, el cobre y el carbón de piedra.


La Plata

Aunque había yacimientos de plata en producción, fue el descubrimiento de Chañarcillo el factor decisivo en el explosivo crecimiento de este sector en el siglo pasado.

Nuevos descubrimientos y explotaciones, aumentaron espectacularmente la producción de plata, ésta subió de 7.000 - 10.000 kilos por años a comienzos de siglo, a una producción media anual de entre 100.000 y 150.000 kilos entre 1867 y 1900. El auge de este metal en el siglo XIX tendría su última expresión en el descubrimiento de Caracoles, en 1870. La producción nacional bajó a menos de la mitad entre 1890 y 1900. La mayor producción del siglo fue obtenida en 1887, con un total de 220.183 kilos.

El auge de la plata, y de la minería en general, se reflejó en otros aspectos, como el demográfico y urbanístico, siendo lo más sobresaliente de todo la construcción del ferrocarril entre Caldera y Copiapó, proyecto realizado por Guillermo Wheelwright en 1851.

El ferrocarril permitió reducir el tiempo y costo del transporte, que anteriormente se efectuaba a lomo de mulas, y generó un fuerte impulso a la minería y a las exportaciones.

La riqueza minera y el comercio exterior trajeron consigo el surgimiento de nuevas fortunas. La transferencia de capitales provenientes de la minería hacia el centro y sur del país, se reflejó en todo orden de actividades y especialmente en la agricultura. Muchas familias adquirieron haciendas, realizaron importantes obras de regadío e introdujeron nuevos cultivos y adelantos técnicos.


El Cobre

El apogeo cuprífero a partir de la década de 1850, estuvo fundamentado en la creciente demanda mundial, en la introducción de una moderna tecnología y en el surgimiento de la industria fundidora del mineral.

La economía inglesa, que hasta antes de 1825 se autoabastecía de cobre, comenzó a aumentar sus requerimientos al ritmo de la Revolución. En 1826, Chile exportaba a Inglaterra 60 toneladas de cobre; en 1831, más de 2.000 y, en 1835, 12.700.

Hacia mediados del siglo, la producción chilena de cobre adquirió importancia mundial. El creciente uso del metal aumentó el consumo internacional, de 15.000 TM por año a principios del siglo, a 25.000 TM en la década de 1820 y a un promedio de 44.000 TM por año en la década de 1840. En esta época, Chile ya producía 10.000 TM por año y, más tarde, se convertiría en exportador de primera importancia.

Durante los primeros veinte años del siglo, el cobre era exportado en forma de relaves y ejes hacia Swansea, Inglaterra, lo que implicaba castigos en el precio, porque se trataba de un producto de muy baja elaboración. Un avance fundamental en el tratamiento del cobre fue el reemplazo de los antiguos hornos de manga por hornos de reverbero, aporte logrado gracias al químico alsaciano Carlos St. Lambert, quien había llegado en 1897 como gerente a la Compañía Minera Sudamericana. El primer horno fue instalado en 1831 y su uso se difundió ampliamente a partir de 1841.

Otro espectacular aporte a la producción de cobre se debió al esfuerzo de José Tomás Urmeneta que, tras 20 años de excavaciones en 1852 descubrió la veta principal de la mina Tamaya, que alcanzó niveles considerables y fue altamente rentable en corto plazo. Más tarde se abocó a la creación de la industria fundidora de cobre. Instaló las grandes fundiciones de Guayacán y Tongoy, unida esta última a Tamaya por un ferrocarril construido a sus expensas, y habilitó modernas instalaciones portuarias. Nuevos hornos de fundición se levantaron en Tongoy, Lirquén y Lota.

Todos estos hechos favorecieron el crecimiento y desarrollo de la producción nacional, que de un nivel de 10.000 TM por año llegó a 40.000 TM. La baja de precios a comienzos de la década del 60 no afectó a la industria, además que la demanda de cobre siguió creciendo debido a los descubrimientos en el campo electrónico y a los usos del cobre en el área de las comunicaciones.

La mayor producción chilena de cobre del siglo se registró en 1876, con 52.308 TM. A partir de 1870 se inició un largo período depresivo de la economía internacional, que se reflejó en una baja general de los precios, afectando en forma directa al cobre chileno, que sufrió una caída de la que no se recuperaría hasta comienzos del siglo XX. Esto coincidió con el agotamiento de los minerales más ricos de Chile y la explotación de grandes depósitos cupríferos en España y en EE.UU., donde comenzaba el empleo de técnicas más avanzadas.

La importancia relativa de Chile en la producción mundial de cobre disminuyó, en consecuencia. En 1879, significaba un 30% de la producción mundial; en 1890, un 9,7% y, en 1900, sólo un 5,5%. Otro factor de disminución de la producción de cobre, fue el desplazamiento del interés minero hacia un nuevo mineral: el salitre.


El Salitre

El salitre fue, sin duda, el principal producto minero del siglo XIX. Las décadas del 30 y del 40 marcan el inicio de la conquista del mercado europeo, específicamente, Alemania e Inglaterra. La demanda del salitre se apoyaba entonces en su aplicación a la producción de explosivos.

Exitosos experimentos realizados en 1850, sobre el empleo de nitratos como abonos agrícolas, hicieron crecer el interés y la demanda del salitre. Su aplicación como fertilizante se intensificó, además, por el crecimiento de la población europea y de sus requerimientos alimenticios. Ello implicó necesariamente aumentar el rendimiento agrícola, a través de la aplicación de métodos científicos que mejoraran el proceso de nutrición vegetal.

En los inicios de la década del 70 ingresan nuevos capitales, se mejoran las técnicas de elaboración y de transporte con el surgimiento de líneas férreas. El químico e ingeniero inglés Santiago Humberston, adaptó el sistema Shanks, inventando para fabricar carbonato de calcio, a la elaboración del mineral.

Pero sólo en 1879 el salitre adquiere su real importancia, desde la Guerra del Pacífico, cuando Chile empieza a explotar las salitreras de Tarapacá y Antofagasta, como lo demuestran las cifras de la época: entre 1879 y 1900, la producción crece sostenidamente, desde unas 600.000 a 1.460.000 toneladas anuales, fruto del trabajo de 80 oficinas salitreras que ocupaban 25.000 personas en sus faenas.

El período 1830-1880 es conocido históricamente como el ciclo de la plata, el cobre o el carbón de piedra.


Carbón de Piedra

Aunque ya se conocía la existencia del carbón en la zona de Concepción, sólo a partir de 1840 comenzó su explotación sistemática. En 1841 Guillermo Wheelwright extrajo más de 4.000 toneladas y, al año siguiente, veleros ingleses lo transportaban a El Callao. En 1843, Roberto Mc Kay abastecía de carbón a barcos de la Pacific Steam Navegation Company. La producción era aún pequeña y la calidad del carbón deficiente. En ocasiones, el anegamiento de algunas minas obligaba a abandonarlas. En 1844 ya trabajaban tres minas, una en Colcura y dos en Coronel.

En 1847, fueron realizadas las primeras experiencias de fundición de cobre con carbón de piedra por Jorge Rojas Miranda, administrador del establecimiento de fundición de cobre de Lirquén, propiedad de Joaquín Edwards. El carbón provenía de las minas de Cerro Verde. Los resultados de la experiencia fueron excelentes y, más tarde, Rojas Miranda se convertía en exportador con autorización del gobierno.

En 1852, Matías Cousiño compró la hacienda Colcura junto a su socio Tomás Bland Garland y organizaron el mismo año la Compañía de Lota.

A mediados del siglo se trabajaban otras minas de carbón como Playa Negra, por Ramón Rojas, y Puchoco, por Guillermo Délano y Agustín Edwards. En Lebu se instala José Tomás Urmeneta, y desde 1871 empieza a funcionar la Compañía de Maquehua, que explotaba carbones de Colico. También había trabajos en la mina Dichato, en Coelemu.

Las minas de Arauco proporcionaron gran cantidad de carbón que servía como combustible a la industria del país, así como a los barcos que navegaban por la costa del Pacífico. Hacia 1854 la exportación llegaba a 22.000 toneladas, volumen que casi se había duplicado al terminar el siglo.

Escrito por Carolina Fernández Oliveros

12 comentarios:

Anónimo dijo...

SABI UN POCO LARGO EN REALIDAD LARGISIMO MEJOR UN RESUMEN XAO

Anónimo dijo...

paginaa cmo el p3c4!

Aprendan a resumiir saco de informacioon!

Anónimo dijo...

si aprende a resumir esta demasiado largo...

Anónimo dijo...

Me gusto la historia de la minería..y de lo reumido bueno hay personas que son muy mala para la lectura..y les puedo decir que hay cosas que no se puede resumir o omitir o sino faltaría información.-

Anónimo dijo...

gracias por la información, me sirvió bastante para una presentación que debo realizar. lo del resumen que se meta al rincón del vago si lo que quiere es cortar pegar.

Anónimo dijo...

copiar y pegar ...??
creo q vi esto mismo en piedrasdecorativas... jejeje

Anónimo dijo...

copiar y pegar parece ... creo q vi esto mismo en piedrasdecorativas.cl

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

Ellos lo copiaron de www.areaminera.com

Anónimo dijo...

Copiar y pegar ? JAJA ¿¿¡DONDE!??

Anónimo dijo...

Muy bueno.

ONG PROMAS dijo...

En 1844 ya trabajaban tres minas, una en Colcura y dos en Coronel.
Estimado interesante dato sabe cual era la mina de Colcura, que representarìa la primera mina de Lota?